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Como educamos en España a nuestros hijos

Domingo, agosto 23rd, 2009

Comenta Martin ??Varsavsky en uno de sus últimos post, que los padres españoles somos un punto duros a la hora de enseñar a comer a nuestros hijos.  Y tras leer su post, estoy de acuerdo en que el sistema educativo español necesita cambios profundos y estructurales, pero que el tema de las comidas, creo que confunde las alergias con que te guste una cosa u otra.

Soy de una generación, de los 70 en la que nuestros padres todavía tenían muy reciente el período de posguerra vivido en España, con la falta de alimentos y en la que se pasaba hambre.  Además, muchos no tuvieron la oportunidad de tener estudios, había que ir a trabajar para ayudar en casa.

Por tanto, sus principios básicos en la educación fueron dos:

  • comer de todo, pensando en que igual tiempos peores podían volver
  • ir a la universidad y tener las oportunidades que ellos no tuvieron

Dejaré el tema educativo para otro momento, y me referiré a los hábitos alimentarios españoles, dándole mi opinión a Martin.

España ha pasado en 20 años, de una dieta mediterranea rica en todos los nutrientes necesarios para un buen crecimiento a una dieta basada en comidas preparadas, meriendas de bollería industrial, excesivo consumo de grasas, llevando a los niños españoles a tasas de obesidad infantil propias de otras culturas.

Un valor cultural español, poco explotado desde mi punto de vista en el extranjero, es la diferencia y variedad de oferta gastronómica de Norte a Sur y de Este a Oeste de España.  Comer es cultura y saber apreciar los diferentes platos de las regiones es muy importante.

Para entender toda esa riqueza, es importante poder comer de todo y saber apreciarlo.  Y eso empieza desde la infancia.

Recuerdo cuando Lena, mi hija mayor comenzó a comer purés de verdura, que se lo comia todo y con gusto.  A medida que ha ido creciendo, ha empezado a desarrollar su sentido del gusto y hay cosas que le gustan mucho y otras poco.  Pero por si ella fuera, nunca las comeria.  ¿Y eso a que la llevaría? pues seguramente a tener una dieta desequilibrada.

Mi idea es que aprenda a comer de todo y luego cuando sea mayor, decida que haga con su vida lo que quiera.

También me doy cuenta, que a veces el problema no es de Lena, sino mio, si yo pienso” bueno, como no le gusta, no se lo doy y así acabo antes de que coma y puedo dedicarme a hacer otra cosa”.  Elijo la comodidad con una excusa facilitadora.

Así durante un tiempo, Lena comía de todo en la guardería, pero en casa nos decía que no.  Con un sencillo cambio de estrategias, voluntad y dedicación, ahora Lena come mucho mejor, haciendo un paladar para muchos más sabores.

Y no hay que confundir tener una alergia (de hecho Lena no puede comer huevo frito) con que el niño diga que no le gusta.

A veces he pensado que mi educación, muy estricta influye en la manera que educo a mis hijos de manera no muy positiva.  Y lo que hago es una mezcla.

Además he vivido en países como EE.UU., Dinamarca, Holanda, Bélgica, U.K y Chile en los que he podido disfrutar de sus comidas y en los que he visto que ninguno supera la cultura gastronómica de España.  Es más, en alguno de ellos se han hecho intentos de introducir elementos mediterráneos como el aceite de oliva.

Y creo que es gracias a mi educación y mis valores por los que puedo apreciar esas cosas.  Y a lo largo de mi vida, he conocido a mucha gente con una limitación importante: no saben comer bien y por tanto, apreciar los placeres de la comida.

Y a mi me gustaría que mis hijos pudieran disfrutar de las maravillas que se comen por el mundo.

No cuestiono como Martin educa a sus hijos, ya que no lo conozco, pero tampoco considero correcto que el meta en un mismo saco a todos los padres españoles por comparación con su metodología.

Se puede tener bajo colesterol y comer lácteos y quesos, la clave no esta en ser alérgico a algo y que sea una suerte, sino la suerte esta en comer de todo con moderación y realizar ejercicio para estar sano.

Como asturiano que soy, le invito cuando quiera a mi tierra, a comer la gran variedad de platos que tenemos.  Y también te invitaría a comer quesos, que tenemos una variedad espectacular, pero eso no lo puedes comer.

Y sin caer en nacionalismos disparatados, quizás la cuestión no sea si en España somos muy duros con la educación de nuestros hijos, si quizás la educación en otros países es demasiado permisiva.