Esta semana, se ha producido en el entorno 2.0, la llamada de rescate de Mobuzz. Por la forma de producirse, por el eco que se ha generado y por quién lo ha anunciado (hay muchos más, pero sirva de ejemplo), se ha convertido en una noticia con mucho eco y mucha polémica. Curiosamente, tras este anuncio, dos consagrados blogueros de España, hablan sobre qué es su blog y qué van a hacer al respecto. No es que sea la razón principal, pero si da una idea del desgaste de esta semana.
Para ver una lista de opiniones, podéis ver esta entrada de Loogic.
Como analista de empresas de Internet, creo que el anuncio se ha hecho de una manera que se ha vuelto en su contra. Siendo una opción existente, pedir dinero para aguantar tres meses a los fieles oyentes, se ha realizado, quizás por la situación, con unos errores de concepto o interpretación:
1. Idea muy simple: 120.000 euros para tres meses. Tan simple, que no se ha especificado los gastos de producción de Mobuzz, si se podía hacer un ajuste de costes y estirar ese dinero o que ingresos se podían conseguir en ese plazo. Ha dado pie a multitud de especulaciones y consideraciones sobre la vida privada del fundador.
2. Propagación: la idea esta destinada a los usuarios de Mobuzz. Sin embargo, el “buzz” que se ha creado por su difusión ha generado una lucha titánica entre los que apoyan la iniciativa y los que la consideran un completo error. Se trata de salvar una empresa, no de la polaridad que se ha generado y no da dinero. En un intento honesto de ayudar, algunos amigos y accionistas minoritarios han conseguido un efecto contrario. Quizás con solo anunciarlo en su canal y dejar a sus usuarios que lo propagaran, hubieran conseguido el mismo dinero o menos, pero menos crítica.
3. Poca claridad: el anuncio es claro en lo que piden, pero no en lo que ofrecen. No parece que exista un compromiso por parte de los accionistas a invertir dinero para pasados los tres meses. No se sabe si la inicitiva es de los empleados o del fundador y no se habla del plan de despegue. Por tanto, para muchos, la pregunta es:¿qué pasará dentro de tres meses?, suponiendo que se consiguiera el dinero.
4. Falta de compromiso: parece claro que uno de los accionistas de referencia ha dado la espalda a la empresa, pero en ningún momento salen los demás accionistas a asumir su compromiso y a decir cúal es su aportación. Eso hubiera ayudado a la gente. Si un emprendedor viene a pedir dinero para su proyecto y el no pone algo de su patrimonio, surgen dudas sobre si cree en el proyecto.
5. La cruda realidad: en el vídeo se habla de programación de calidad y de millones de usuarios. Desde un concepto teórico, parece la plataforma ideal para anunciarse. Sin embargo, el concepto de calidad es subjetivo y tenemos a todas las televisiones nacionales como ejemplo diario de que calidad no es sinónimo de rentabilidad. Y por otro lado, esa gran audiencia, para un producto global, puede que sea muy dispersa y por tanto poco atractiva para los anunciantes.
Desde el punto de vista de emprendedor, luchando por sacar adelante Cinemavip, creo que es interesante el movimiento de la empresa, para hacer participe a sus usuarios. Y financiación para tres meses, aunque parezca poco tiempo, puede ser el suficiente para encauzar la situación. Pero veo que si te vas a lanzar, hay que hacerlo con mayor transparencia y explicar el valor que se aporta a esa aportación. No por la cantidad, pero si por el simbolismo. Decir que 5 euros son dos cañas, cafés, etc, es demagógico. Dar un plan de acción que pasara quizás por involucrar a los usuarios(algunos clubes de fútbol ya lo han hecho), podría ser más interesante. Porque como ellos mismos dicen, cada usuario es libre de donar o no donar.
Hoy es 9 de Noviembre y el termometro no ha llegado al 100%. Queda ver que pasará mañana, pero con el tiempo, suceda lo que suceda, quedará como una lección para aprender, que incluso pueda convertirse en caso de estudio en las Escuelas de Negocios.
Un último comentario: este de acuerdo o no con los defensores de la acción, condeno desde aquí los insultos y descalificaciones realizadas. Creo firmemente en la crítica constructiva, no en el daño personal.