Afrontar las grandes decisiones

Si te gusta esta lectura, puedes ver los posts anteriores de esta serie:

1. Consideraciones previas antes de emprender por cuenta ajena

2. ¿Es una buena opción?

3. ¿Qué se debe negociar?

4. Reglas básicas del desarrollo

5. Alineación de objetivos

6. Ventajas de emprender por cuenta ajena

7.Lo menos ventajoso de emprender por cuenta ajena

8. Cumplimiento de expectativas de todos los “stakeholders”

9. Estado emocional cuando se emprende por cuenta ajena

En esta última entrada de la serie, quiero hablar de esos momentos importantes, en los que es necesario tomar decisiones de las que depende el futuro de la empresa que estas creando.

Como he comentado en anteriores posts, en la toma de decisiones sencillas en momentos buenos todos somos capaces.

Es en el día a día de emprender una empresa, cuando tomar decisiones a cada instante se convierte en uno de los principales obstáculos para el éxito.

Aunque a primera vista no lo parezca, la mayoría de nosotros no esta educado o preparado para decidir sobre las cosas.  Esto alarga la toma de decisiones y en un proceso de crecimiento rápido y necesario para una start-up se convierte en una muralla.

Por tanto, como emprendedor por cuenta ajena uno tiene que tener claro y delimitar con los inversores el tipo de decisiones que se consideran no estratégicas para que se puedan tomar sin consultar.  No hay que olvidar que el día a día es del emprendedor.

Básico, ¿verdad?, pero ya sabéis que lo más sencillo suele ser lo más problemático.

Equivocarse en la toma de decisiones no es agradable, pero es inevitable y en este tipo de pequeñas cosas, te va a permitir crecer y no volver a repetir errores.

Si esto se habla desde el principio y funciona, se crea un buen ambiente para otros momentos:

1. Reducción de gastos

2. Recorte de personal

3. Ampliación de capital

4. Petición de un préstamo

5. Decir no a un potencial cliente

6. Determinar la estrategia a seguir

Y podría seguir.  En esas 6 situaciones anteriores es fundamental no que haya consenso, sino que se escuchen todas las opiniones y se valore la mejor decisión de manera objetiva.

Si el inversor juega su carta de “yo pongo el dinero” y el emprendedor la suya de “porque yo lo valgo y se el día a día” se produce un escenario incómodo, que aunque las decisiones que al final se tomen sean acertadas, no van a cicatrizar las heridas.

El dinero y el talento son importantes cuando van de la mano.  Si uno quiere agarrar al otro, el juego deja de ser divertido.  De ahí a las tensiones por tonterias no queda nada.  Los parches emocionales se convierten en eso, en parches y pronto se abre la herida.

Por tanto, no es solo importante tener recursos humanos y materiales para emprender, sino que es necesario conocer las motivaciones del otro lo antes posible.

Tener una actitud flexible con todas las partes implicadas, ir más allá del proyecto.  La empatía, de la que tanto se habla y poco se practica es necesaria por el bien personal.

El bien personal lleva al extra de motivación.  Ese extra lleva al empuje de más.  Y ese trabajo sumado ayuda al éxito del proyecto, que no a su garantía.

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